miércoles, 23 de octubre de 2013

Un pasito adelante.

Hace bastante tiempo que no tenía tanta ansiedad, pero esa de la mala. Muy pocas veces he tenido que confesar algo porque generalmente digo todo de frente y mi espontaneidad me delata, pero en la parte más emocional soy hermética, torpe y sensible. 
Llevo un tiempo ya, tratando un tema que me afecta bastante y para poder cerrarlo, tenía que contárselo a las personas involucradas: tenía mucho miedo. De hecho aún lo tengo, porque no sé sus reacciones. Opté por una vía más fácil y decidí escribirles. Me ahorro las mal interpretaciones por mi tono de voz, mala estructuración de ideas y tartamudeo. Si escribo, pienso y las frases fluyen solas. La persona que me revisó el texto me felicitó. Hace tiempo no me elogiaban por mis palabras, se que no soy buena en ello a pesar de que me encanta. 
Confiada transcribí el borrador y no pude aguantarme muchas horas para entregárselo al destinatario, elegí un mal momento ya que su atención estaba enfocada en otra cosa y yo solo era una máquina de ruido que entorpecía su concentración. Ahí quedó, en un lado a la espera de ser tomada y leída. 
Me encerré en mi pieza, apagué las luces, evadí la realidad. Esperé a que todos durmieran para volver a hacer mis cosas, perdí 4 horas en nada, esperando sentirme segura para poder prender la lámpara y volver a la normalidad. 
La verdad es que no sé que esperarme. Las personas a veces tenemos reacciones sorprendentes. Tengo miedo. Espero de verdad que el mensaje sea bien recibido y no criticado como todas las cosas durante este último tiempo. El horóscopo me dice lo contrario,  me tira malas vibras. Yo prefiero quedarme pensando en la universidad, pero mi ansiedad es altísima. Es tarde, quiero dormir pero mi cerebro no deja de imaginarse las posibles reacciones de las otras personas, de lo que pasará de ahora en adelante, de si realmente podré avanzar o me quedaré 23 años más, estancada. 


miércoles, 16 de octubre de 2013

Aquí vamos otra vez.

Hace tiempo que no escribía acá porque no sé, trancas tontas.
Han pasado tantos meses y tantas cosas que tampoco sabría por donde empezar, pero solo se que a pesar de que no ha sido lo que esperaba este año, todo me ha servido en cierta parte para reflexionar, aprender y -tratar- de seguir adelante.
No sé si ahora soy una persona más fuerte que ayer, pero se que todo lo mal que lo he pasado será recompensado en algún momento, no sé cuando, pero quiero poner de mi parte para intentar que el año mejore y así cerrarlo conforme.
A veces me dan ganas de hacer muchas cosas y escribir todos los días, pero los prejuicios y las inseguridades son más fuertes.

martes, 1 de enero de 2013

¡chau 2012!

El 2012 lo empecé mal sin saberlo. Una caña infernal no trae buenas consecuencias, tener clases en el verano, tampoco. Estrés y dramas emocionales me invadían. Hundida en un 'intentémoslo de nuevo' y vacaciones con mis amigas, se fue el verano. Así de rápido comenzaba otro año universitario y así de rápido asumía que la eterna historia adolescente llegaba (definitivamente) a su final. Enfocada en mis prioridades, la pena se olvidaba (a ratos). Fue difícil asumir el cierre de un ciclo tan importante en mi vida, pero ahí estaba, caminando. 

Raros actos (que aún no entiendo) de alguien que consideraba cercano, desencadenaron la impotencia. Y yo que pensaba que ya había tenido suficiente con los dramas de la media. 
El alcohol te lleva a acciones de las que puedes arrepentirte. Creo que todo pasa (y sirve) por algo. Chao pisco, hasta nuevo aviso. Valparaiso rebalsó la gota de mis acciones no pasadas por el filtro racional. 
Con las de siempre viví muchos momentos inolvidables. Aprendí que a pesar de las diferencias y el poco tiempo, están y estarán siempre. 

Los primeros meses del año asumo que sufrí harto (quizás era necesario). Luego entendí que la vida sigue, intenté mostrar mis dientes de ratón y empecé a disfrutar, pero enserio.
Y así fue, cuando menos lo esperaba, pasó algo. Confieso que si alguna vez lo imaginé, nunca lo aterricé a la realidad. Pero ahí estaba, más real que nunca, dispuesto a mostrarme como el corazón también merece nuevas oportunidades.
Todo de nuevo, todo nuevo. Polo opuesto. Dije que sí y me atreví (aunque con miedo), hasta hoy no me arrepiento. Creo que ha sido uno de los impulsos más acertados de todo el dos mil doce. 

A ratos la nube negra llegaba para hacerme compañía, llenarme de preguntas e inseguridades. Desperdicié tiempo y muchas oportunidades por miedo y comparaciones tontas. A pesar de eso, comprobé que la perseverancia es mi amiga (aunque a la frustración le encante quitarle el puesto), que la rutina nunca me ha gustado y he sido su víctima años sin atreverme a hacer un paso al lado. La desmotivación puede transformarme, cegarme y llevarme a un estado previo a la muerte.

No quiero más momentos así. No quiero seguir malgastando las horas, voy a usar vestido y a cantar en un karaoke. 

Para mi estos dos últimos años han sido feitos, pero prefiero decir que han sido de "aprendizaje". Siento que sería demasiado estúpido seguir tropezando, porque ya se cuales son las piedras, donde están y porqué les gusta cruzarse en mi camino. 

Es tiempo de disfrutar, atreverse, quererse y no mirar atrás.