Preocupada de mis problemas, cuestionándome (de vez en cuando) todo, la universidad era mi principal foco, su entorno, los trabajos, los amigos, los no amigos, el financiamiento, el cumplir, la frustración y las malas notas. Y a pesar que el primer semestre eso me pasó la cuenta por ser así, intenté cambiarlo y me resultó a medias. Con el tiempo me empecé a poner exigente (en todo aspecto), pero sobre todo conmigo misma, lo que ocasionó el estado permanente de estar "tirándome pa' bajo", por las cosas que hacía y cómo las hacía. Y así fue, preocupada de hacer "bien" (los parámetros comparativos llegaron a cagarme la vida), me obsesioné y quería que todo saliera perfecto. Siempre he sido perfeccionista, pero ahora creo que eso aumentó y no sé si fue bueno o malo, pero dejé muchas cosas de lado.
La meme (mi gata) ya no duerme conmigo por las noches. Mis patines están llenos de polvo. Mi pieza, un desorden. Los libros que compré escondidos bajo papeles y ropa. ¿Y mi cámara? ahí, escondida en mi cajón, me acordaba de ella cuando tenía que hacer trabajos. Sólo para cumplir.
Paralelamente se desarrollaban eventos y situaciones donde veía a gente sacando fotos, veía fotos en páginas muy bonitas, leía sobre fotógrafos y yo cada vez me sentía más pequeña. Cada día repetía lo que quería hacer más adelante para sentir que algún día iba a lograrlo, pero todo se alejaba, más y más. Perdí las ganas de sacar fotos porque sí, ya no estaba con frecuencia en mi mochila y si lo estaba, nunca salía de su estuche. Gastaba el tiempo en compararme con personas y en seguir disminuyendo mi ego y mis esperanzas.
Mi excusa (como siempre) era el poco tiempo que tenía por la universidad. Mentira. Antes sacaba fotos con la universidad, los exámenes y los trabajos encima. Hoy estoy de vacaciones y la cámara sigue ahí, esperando a que la vuelva a ocupar como antes. Pero no, mi mente está ocupada buscando comparación para fomentar mi estado de mierda, para seguir sintiendo que no me la puedo y que nunca voy a lograr lo que quiero. Ahora el no tener la cámara que quiero es la nueva excusa (antes, la cámara nunca había sido un problema), pero claro, el conocer más sobre foto, sobre las alternativas y vivir en el contexto de "cámaras bacanes" me hace volver al punto estúpido de comparación y sentirme una nada. Esa fue la excusa para encontrar un trabajo con desesperación, pero en el fondo sabía que era mentira, que en realidad esa plata la quería para cualquier otra cosa.
Y ahora me pregunto, ¿dónde se fueron mis ganas?...
Si los miedos son capaces de destruir, las comparaciones constantes y la inseguridad también.
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